Haftará Lej Leja

Yeshayahu (Isaías) 40:27-41:16




Se necesita mucha voluntad y esfuerzo para alcanzar las metas que en la vida nos ponemos, pero se necesita una fe de gigante para aceptar las promesas que el Eterno nos hace, no en vano los grandes son grandes. Nuestro padre en la fe no meditó, ni reflexionó mucho para aceptar el reto de salir de su tierra, de su casa, y andar un camino que nunca había caminado, esperar lo que no podía comprender y avanzar hacia lo desconocido.

Creo que quien diga que la fe es un vuelo entre las nubes de algodón, nunca ha leído la vida de Abraham Avinu. El salió de su tierra sin rumbo fijo, tuvo que soportar el secuestro de su esposa en dos ocasiones, peleó una guerra para rescatar a su sobrino, se hundió en la tristeza al oír que sería padre de multitudes cuando su mujer era estéril. Estas y otras cosas más, fueron las vividas por Abraham; pero aun con todo y todo, él salió adelante porque su mirada estaba en las cosas de arriba y su fe en El Shaday.

La confianza y la fe en Dios son conceptos básicos de todos aquellos que nos abrigamos a la sombra del Altísimo; pero aunque se oiga fácil a veces es difícil, y ese es el reto que tenemos que vencer en los momentos más difíciles.


"¿Por qué dices, Jacob, y afirmas, Israel: Escondido está mi camino del SEñOR, y mi derecho pasa inadvertido a mi Dios? ¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el SEñOR, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable. El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor." (Isaías 40:27-29 LBLA)

El texto con el cual inicia la Haftará de esta semana encierra por lo menos dos de los atributos de Dios y estos son: Eternidad y omnisciencia. El texto dice que El es Eterno y también se declara que su entendimiento es inescrutable.

En cuanto a la eternidad de Dios, Charles C. Ryrie apunta: "El atributo de la eternidad significa que Dios existe sin límite de tiempo, su existencia se extiende sin límite de tiempo hacia atrás y hacia delante (según nuestro concepto de tiempo) sin ninguna interrupción o limitación causada por el acontecer de los eventos." (Teología Básica, Pág. 42). Comentando sobre la eternidad de Dios, Tomas Aquino dice: "Sólo Dios no tiene principio. Todo lo que tiene principio no es eterno. Luego sólo Dios es eterno." (Suma teológica I, 10:3) Judas en su carta menciona que Dios existe desde antes del tiempo y por los siglos, como está escrito: "Al único Dios nuestro Salvador, por medio de Yeshua HaMashiaj nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén." (Judas 1:25 LBLA)

Con respecto al conocimiento de Dios, Myer Pearlman, vio en Isaías 40:28, el conocimiento del Eterno, y esto es lo que escribió con respecto a la omnisciencia de Dios: "El conocimiento de Dios es perfecto, no tiene que razonar, o reflexionar, o descubrir cosas, o aprender gradualmente, puesto que sus conocimientos con respecto al pasado, presente y futuro son instantáneos."

Un resumen de lo dicho antes lo podemos encontrar en "el Catecismo de Westminster" a la pregunta ¿Qué es Dios? Es aceptado en esta respuesta que, Dios es un Ser existente en sí mismo y necesario; y se afirma de él:

  1. Que él es un Espíritu.
  2. Que él es infinito, eterno e inmutable.

"(1) En su ser. (2) En todo lo que pertenece a su inteligencia, esto es, en su conocimiento y sabiduría. (3) En todo lo que pertenece a su voluntad, esto es, su poder, santidad, justicia, bondad y verdad." (Charles Hodge, Teología sistemática, Tomo I, Pág. 268-269)

Después que el profeta menciona algunos atributos del Eterno y después de un breve análisis a ellos, podemos abrir otra puerta dentro del texto del profeta.

"El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor. Aun los mancebos se fatigan y se cansan, y los jóvenes tropiezan y vacilan, pero los que esperan en El SEñOR renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán." (Isaías 40:29-31 LBLA)

Después de describir la eternidad de Dios y su conocimiento inmensurable, el profeta nos habla en palabras de fácil comprensión, esto es: él da fuerzas al cansado, él da vigor al débil. El requisito: esperar en él. Nuestra confianza, esperanza y fe deben estar puestas en aquel que es eterno, sabio y que tiene conocimiento de todo.

Poner nuestra confianza y esperanza en El Eterno Dios de Israel, se dice fácil pero requiere un nivel de fe excepcional y ejercitado para esperar sin vacilar ni dudar, aunque el camino sea difícil.

Cualquiera que sin leer la biblia detenidamente se aventure a proferir opinión, pensara que los héroes de la biblia son al estilo de la televisión, los protagonistas que siempre tienen todo bajo control. En la historia real de los gigantes de la fe no es así, por ejemplo: Job de la noche a la mañana perdió todo; José por su integridad fue a parar a la cárcel; Daniel por ser fiel al Eterno terminó en el foso de los leones; Jeremías por predicar la verdad casi pierde su vida en la cisterna.

Y la lista es interminable de hombres y mujeres que depositaron toda su fe en Dios. Hombres y mujeres con suficiente fe para mover montañas, pero esa fe tuvo que ser sometida a prueba y al final tuvo su recompensa, esto debido a que esperaron en el eterno y sabio Dios. El salmista nos brinda un excelente texto para entender lo que estamos tratando: "Nuestra alma espera al SEñOR; él es nuestra ayuda y nuestro escudo; pues en él se regocija nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea sobre nosotros tu misericordia, oh SEñOR, según hemos esperado en ti." (Salmo 33:20-22 LBLA)

A veces creo que esperar en El Eterno es más difícil que creer en él, por los argumentos y la razón podemos creer que él es el creador de los cielos y la tierra y nuestra fe es fortalecida. Pero ¿cuánto trabajo nos cuesta esperar en sus promesas, confiar en él día a día y esperar que sus propósitos se cumplan en nosotros?

Creemos que el Eterno es creador de los cielos y de la tierra y que no hay otro Dios como el poderoso de Israel, pero aun así, a veces nos cansamos de esperar. Nuestras fuerzas decaen y nuestros ojos no encuentran luz en la densa oscuridad.

Mathew Henry lo expresa bien cuando dice "Si vamos adelante por nuestra propia fuerza, desmayaremos y caeremos totalmente; pero teniendo nuestros corazones y esperanzas en el cielo, seremos llevados por sobre todas las dificultades y seremos dotados para echar mano del premio de nuestra alta vocación". Como escribiera el salmista: "Cuán bienaventurado es el hombre que ha puesto en el SEñOR su confianza, y no se ha vuelto a los soberbios ni a los que caen en falsedad. (Salmo 40:4 LBLA)

Creemos que Dios es eterno, que es poderoso y que todo lo sabe, ¿Por qué entonces nos cuesta creer, que él es capaz de cumplir en nosotros todas sus promesas? Pueden haber varias respuestas, entre ellas están:

  1. Nos hemos cansado de esperar y esto nos ha llevado a concluir, que no vale la pena seguir esperando.
  2. No dudamos de su poder, pero a veces dudamos de su amor, y creemos que él no nos ama lo suficiente para darnos lo que pedimos.

No debemos abrir nuestra mente a la duda, sino abrir nuestro corazón a la fe y esperar en Dios como lo dice el profeta: "Bendito es el hombre que confía en el SEñOR, cuya confianza es el SEñOR. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto." (Jeremías 17:7-8 LBLA)

Bajo las alas de Dios de Israel
Francisco Hidalgo