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Hace casi cuatro mil años Dios le dijo a un hombre que saliera de su tienda y que contara las estrellas del cielo (si es que podía contarlas) con una mirada triste miró el firmamento y vio que era una empresa imposible. Entonces Dios le dijo: así como no puedes contar las estrellas del firmamento así será tu descendencia, como las estrellas de los cielos y como las arenas del mar así serán de numerosos tus descendientes, los cuales nadie podrá contar.

    Se necesitaba un nivel de fe enorme para poder creer en esa promesa, a sabiendas que era imposible humanamente hablando, ya que “el padre de Aram” (1) no tenía ni un tan solo hijo porque su esposa era estéril. Si salir de su tierra y de su parentela hacia un lugar inhóspito era difícil, ¿cuánto más difícil, habrá sido creer en la promesa de un hijo que se convertiría en una gran nación? No en vano es conocido como el padre de la fe.

    En esta Parashá entra al escenario de la historia: Abraham Avinu (Abraham nuestro padre). Siendo el primero en su tierra y quizás de su generación en reconocer y proclamar a Dios como Creador del Universo. Desde Noaj hasta Abraham transcurrieron 10 generaciones. Abraham vivió 175 años y tuvo dos hijos (sin tomar en cuenta a los hijos con Ketura, mencionados en Bereshit 25:1-4) que serían protagonistas de la historia: Ishmael (Ismael) e Yitsjak (Isaac).

    Dios le ordenó a Abraham que salga de su tierra y que vaya a una tierra que Él le mostraría y este acto de fe es el que define y da inicio a su historia. Su historia resuena en todo el mundo y a partir de ahora comenzaremos a estudiar un poco de su vida. La vida de Abraham Avinu.


“Y el SEÑOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra. Entonces Abram se fue tal como el SEÑOR le había dicho; y Lot fue con él. Y Abram tenía setenta y cinco años cuando partió de Harán.” (Bereshit 12:1-4 LBLA)

    Este relato bíblico es el inicio de la gran historia de Abraham, quien nació en la cuna de la civilización, en una de las ciudades más antiguas y ricas en su historia. Ur de los caldeos (Babilonia y/o Mesopotamia). Sin lugar a duda, referente del inicio de la historia de la humanidad, de la religión, y también sinónimo de idolatría. 

    Por casi dos mil años, Babilonia fue una de las ciudades más importantes del mundo, era el centro comercial y financiero de toda Mesopotamia, el centro de una “X” geográfica que unía al Oriente con el Mediterráneo y Egipto con Persia. Sus escribas y sacerdotes esparcieron su herencia cultural a través del mundo conocido. Las artes de adivinación, astronomía, contabilidad, y ley comercial privada, todo surgió de Babilonia. (2)  Y es precisamente de esa región de donde surgiría Abraham el padre de la fe en un solo Dios, incorpóreo y personal; esta fe era contraria a la de sus conciudadanos e incluso contraria a la de su padre Téraj (Taré).

    La historia de Abraham y su padre Téraj está ampliamente comentada en la literatura judía, los sabios de Israel han vertido páginas y enormes comentarios que buscan arrojar luz y llenan los vacíos que la Torá deja en la biografía de Abraham. En primer lugar, veremos su nacimiento y luego analizaremos un poco la basta información que los sabios han vertido con respecto a la conversión al monoteísmo y como Abraham abandonó el sistema idolátrico de su país.

  • El nacimiento de Abraham

    Como dijimos al inicio, la Torá no narra muchos detalles de la vida de Abraham. La tradición judía, ha transmitido numerosas historias sobre la vida temprana de Abraham. Los midrashim no son necesariamente factualmente ciertos, sino que dan una idea de cómo las cosas pudieron haberse desarrollado. Leemos, por ejemplo, sobre el nacimiento de Abraham:

“Y fue en la noche en que Avram nació, que todos los sirvientes de Téraj, y todos los hombres sabios de Nimrod, y sus magos vinieron y comieron y bebieron en la casa de Téraj, y ellos se regocijaron con él esa noche. Y cuando todos los hombres sabios y los magos salieron de la casa de Téraj, ellos levantaron su mirada a los cielos para ver las estrellas, y ellos vieron, y he aquí una grande estrella que venía del este, y corría en los cielos, y se tragó a cuatro estrellas en los cuatro lados de los cielos. Y todos los hombres sabios y los magos del rey estaban estupefactos con la visión, y los sabios entendieron este asunto, y ellos conocían su importancia. Y ellos se dijeron uno al otro: Esto sólo se traduce al niño que ha nacido a Téraj esta noche, quien crecerá y será fructífero y se multiplicará, y poseerá la tierra, él y sus hijos para siempre, y él y su semilla matarán grandes reyes, y heredarán sus tierras”. (Libro de Yashar [Jaser] 8:1-4)

    Prácticamente toda la erudición considera que este no es el libro mencionado en Josué 10:13 y en 2 Samuel 1, sino que constituye una agrupación de midrashim que se desarrollaron en muchos siglos. Como tal provee de una fuente interesante para enseñarnos como los sabios de Israel entrelazaron la historia real (descrita en la Torá) y una historia alegórica para enseñarnos la importancia del nacimiento del padre de la fe.

  • La conversión de Abraham Avinu

En esta ocasión citaremos dos Midrashim los cuales nos arrojarán luz para entender cómo es que los sabios de Israel entienden y/o sugieren cual fue el proceso de su conversión al monoteísmo. Abraham llegó a una deducción lógica de la existencia de un Dios único y creador de todo; a partir del diseño de la creación, lo cual lo llevó a concluir que hay un solo Dios creador y sustentador del universo.

“Dijo R. Itzjak: Esto puede ser comparado a un hombre que estaba viajando de lugar en lugar cuando vio un edificio en llamas.  “¿Es posible que este edificio no tenga una persona que lo cuide?”, se preguntó.  El dueño del edificio miró y dijo: “Yo soy el dueño del edificio”.  Similarmente, porque nuestro padre Abraham dijo: “¿Es concebible que el mundo no tenga un conductor?”.  El Santo, Bendito es Él, miró y le dijo: “Yo soy el Conductor, el Soberano del Universo”…por eso “Dijo Dios a Abraham: Sal de tu país y de tu lugar natal y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré…”” (5).  

“Se crio en una cueva, lejos del mundo cruel que lo circundaba. Con su mente fenomenal reconoció a Su Creador desde que tuvo tres años, habiendo llegado a esta conclusión observando y razonando. -Quizás debería adorar a la tierra, pensó, porque es debido a lo que ella produce que nos mantenemos. Pero en realidad la tierra no es todopoderosa porque depende del cielo para la lluvia. ¿Debo entonces inclinarme ante el firmamento? El poder que domina al firmamento es por cierto el sol que mantiene al mundo con vida por su calor y su luz. El sol debe ser el dios poderoso que me creó a mí y a todo el universo que me rodea. Avram se postró ante el sol. Pero cuando cayó la noche y el sol desapareció dando lugar a la luna, Avram pensó que la luna debía ser divina. Pero abandonó la idea cuando se dio cuenta que la luna brillaba sólo de noche. Finalmente, al observar el ritmo habitual del día y la noche, de las estaciones y todas las leyes de la naturaleza, Avram dedujo que existe la presencia de un Creador sabio y omnipotente. Avram se preguntó – ¿Cómo es que los cuerpos celestiales salen y se ocultan a una hora determinada? Debe haber una inteligencia superior que los dirige.” (6)

    Estos Midrashim describen el desarrollo teológico de Abraham y acentúan que él llegó a su conclusión por sí mismo; no tuvo maestro. Él razonó que debía haber alguna gran fuerza en este mundo; Lo que aprendemos o lo que deberíamos aprender de estos relatos, es que Abraham llegó por deducción lógica a una verdad teológica: Dios es el creador de todo; Debe haber una Primera Causa, debe haber un Dios. Si comenzamos a analizar la tierra y el universo veremos que existe un diseño único y que nada está aquí por azar.

Abraham llegó al pleno convencimiento que debía haber un Creador al contemplar la creación. Todo ser humano puede hacer lo mismo según la biblia. A la revelación que El Eterno ha dado en la observación misma de la creación se le conoce teológicamente como revelación general. A la serie de argumentos que se han elaborado para dar evidencia de la existencia de Dios a partir de la revelación general se le conoce como teología natural. El argumento más popular de la teología natural es el famoso argumento a partir del diseño. Veremos esto a continuación.

La Revelación General:

    Algunas definiciones:

  1. “La revelación de Dios en la naturaleza, en la historia providencial, y en la ley moral dentro del corazón, por lo que todas las personas en todos los tiempos y lugares adquieren un conocimiento rudimentario del Creador y sus exigencias morales.” (7)
  2. La revelación general es la que Dios hace de sí mismo a todas las personas, en todos los lugares y en todos los tiempos. Dios se revela a sí mismo de modo general a través de la naturaleza, o sea, de su creación. La revelación general es una revelación de Dios a través de sus obras de creación y providencia de un modo natural, universal, e indirectamente. Esta revelación es general tanto por su accesibilidad universal como por la generalidad del contenido de su mensaje.

    Los textos utilizados para para exponer esta revelación desde su contexto escritural son los siguientes:

  • “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” (Salmos 19:1 RV95). El salmista apela a la vasta e ilimitada inmensidad de la bóveda celeste, la precisión de los astros en su desplazamiento orbital a través del espacio, la perfección de cada una de las estaciones, la armonía del movimiento de nuestro planeta en su mismo eje y del movimiento de traslación, el número impresionante de galaxias que la ciencia nos ha revelado a través de potentes telescopios y la cantidad incontable de estrellas que las conforman poblando el espacio, hablan elocuentemente de la grandeza, la sabiduría y el poder de Dios.
  • “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó: Lo invisible de él, su eterno poder y su deidad, se hace claramente visible desde la creación del mundo y se puede discernir por medio de las cosas hechas. Por lo tanto, no tienen excusa.” (Romanos 1:19-20 RV95). El eterno poder y la naturaleza Divina de Dios son “claramente visibles” y “entendidas” por medio de las cosas hechas, ¡no hay excusa para negar estos hechos! Con estos textos en mente, podemos decir que: “La revelación general, medida a través de la naturaleza, la conciencia y el orden providencial de la historia, que tradicionalmente se ha entendido como un testigo universal a la existencia y el carácter de Dios.” (8)

El Argumento Teleológico:

    El argumento toma su nombre de la palabra griega “telos”, que significa: propósito u objetivo. La idea es que se necesita un diseñador para producir un diseño, y así, cuando vemos cosas destinadas obviamente para un propósito, podemos asumir que esas cosas fueron hechas por una razón. El argumento teleológico es también conocido como el “argumento del diseño.” Este declara que un diseñador debe existir ya que el universo y las cosas vivientes exhiben marcas de diseño en el orden, consistencia, unidad y modelo de cada uno de ellos. En otras palabras, un diseño implica un diseñador. Intuitivamente hacemos estas conexiones todo el tiempo.

    El argumento teleológico aplica este principio a todo el universo. Si el diseño implica un diseñador, y el universo muestra las marcas de un diseño, entonces el universo fue diseñado.  “Una analogía típica de éste, es el “argumento del relojero” (Watchmaker Argument), el cual fue dado por William Paley (1743-1805). El argumento es el siguiente: Si Ud. encuentra un reloj en un campo vacío, lógicamente concluirá que este fue diseñado y que no es el producto de una formación al azar. De igual manera, cuando miramos la vida y el universo, es natural concluir que existe un diseñador y que vemos cómo la forma del universo y de la vida, operan perfectamente. El ojo es usado típicamente como un ejemplo de diseño. Este tiene un desarrollo maravilloso; pero para que cumpla su función, deben existir muchas partes convergentes que de forma individual no tendrían función, sino que tienen valor sólo en el todo del diseño. Sólo en la total combinación es que éstos exhiben su función completa y esta función se debe al diseño.” (9)

    Además de demostrar la existencia de Dios, el argumento teleológico expone las deficiencias en el neodarwinismo. El movimiento del diseño Inteligente en la ciencia aplica la teoría de la información a los sistemas de vida y muestra que la casualidad no puede ni aún comenzar a explicar la complejidad de la vida.

    Para probar la existencia de Dios, los teístas frecuentemente usan el argumento teleológico. Por ende, este argumento sugiere que donde hay diseño, debe haber un diseñador. En una forma lógica, el gran PhD Norman Geisler, presenta el argumento de la siguiente manera:

  1. Todo diseño implica un diseñador.
  2. Hay un gran diseño en el universo.
  3. Por lo tanto, debe haber un gran diseñador del universo.

    Cada vez que vemos un diseño complejo sabemos, por experiencia, que provino de la mente de un diseñador… A demás, mientras mayor el diseño, mayor su diseñador. (10)

    Hace aproximadamente 2,750 años, el profeta Isaías declaro que el Eterno había hecho los cielos y la tierra y no solamente dice que es el creador, sino que también, esta creación tiene un propósito, como esta está escrito:

“Porque así dice el Señor, que creó los cielos. Él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso. No la creó en vano, sino para que fuera habitada la creó: Yo soy el Eterno y no hay otro.” (Isaías 45:18 RV95)

    Este texto es muy interesante y nos ayuda a entender que el Eterno no solamente es el creador (Creó los cielos), sino que también Él es el gran diseñador (formó, hizo y compuso), y no solamente nos revela, que el Eterno es el creador y diseñador del universo, sino que también la creación y ese diseño de nuestro planeta “no es en vano” sino que tiene un propósito: “para ser habitada” (N.V.I.) 

Según la tradición judía, el claro entendimiento de Abraham lo llevó a enfrentar un juicio severo a manos de Nimrod:

“Entonces Téraj lo agarró y lo llevó ante Nimrod.”

  • “¡Adoremos al fuego!”, propuso Nimrod.  
  • “Mejor adoremos al agua, que extingue al fuego”, respondió Abraham.
  • “¡Entonces adoremos al agua!”  
  • “Adoremos mejor las nubes que traen al agua”.  
  • “¡Entonces adoremos las nubes!”  
  • “Mejor adoremos los vientos que dispersan a las nubes”.  
  • “¡Entonces adoremos al viento!”  
  • “¡Mejor adoremos a los seres humanos, que resisten al viento!”  
  • “Tú sólo estás jugando y cambiando palabras”, él exclamó; “¡nosotros vamos a adorar sólo al fuego!  Y he aquí, que te arrojaré a él y que tu Dios, el que tú adoras venga y te salve de él” (12).

    En los siguientes estudios continuaremos meditando sobre los desafíos, las pruebas y la fe de Abraham hasta llegar a ser: padre del pueblo judío y padre de los de la fe en Yeshúa, como lo mencionan los Escritos apostólicos.

Bajo las alas del Dios de Israel

Francisco Hidalgo

Notas:

  1. Para algunos sabios, Rashí entre ellos, “Abram” puede significar: padre de Aram. Otra posible definición es: padre enaltecido.
  2. Antonio Caballero, “Rebuilding Babylon”, World Press Review, febrero de 1990, P. 74
  3. Kotez Mamarim del R. Eljanán Waserman pág. 11-16
  4. Rav Ari Kahn, Comentario a la Parashá Lej Lejá
  5. Midrash Rabá Bereshit 39:1
  6. Midrash HaGadol 12:1
  7. Demarest, BA y Lewis, GR, integrativa Teología: Conociendo la Realidad Última, el Dios de estar, 3 vols., Zondervan, Grand Rapids, MI, vol. 1, p. 61, 1987.
  8. Demarest, BA, la revelación general: Vistas históricos y temas contemporáneos, Zondervan, Grand Rapids, MI, p. 14, 1982.
  9. (Matt Slick, www.miapic.com/el-argumento-teleologico)
  10. Norman Geisler, Ron Brooks, Apologética, Pág. 24-25
  11. Midrash Rabá Bereshit 38:13

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